Disperso
Una nota en una app. Una tarea en otra. Un correo que sigues sin mandar - y eres tú quien sostiene cada hilo. Tú encuentras.
Cuéntaselo a Ethos por WhatsApp - un mensaje, una nota de voz, lo que se te acaba de cruzar por la cabeza. Lo guarda junto al resto de tu vida y te lo devuelve antes de que se te escape. Ahí es donde tu vida empieza a tener sentido.
Privado por defecto. Ethos ve solo lo que tú permites - y lo que le cuentas nunca se vende ni se alquila. Lee nuestra promesa de privacidad →

Nada de lo que necesitas está realmente perdido. Está en una nota, un chat, un correo, en tu cabeza - y eres tú quien tiene que volver a encontrarlo, cada vez.
Una nota en una app. Una tarea en otra. Un correo que sigues sin mandar - y eres tú quien sostiene cada hilo. Tú encuentras.
Un solo lugar que llega a todas, y el hilo te encuentra a ti.
Cualquier otra herramienta espera a que le pidas. Para cuando te acuerdas, el momento ya pasó. Tú agendas.
Un resumen por la mañana, un aviso antes del olvido - ya en movimiento.
El dato que necesitabas quedó enterrado tres meses atrás. Lo que no registras, dejas de saberlo poco a poco. Tú recuerdas.
Todo lo que le contaste, retenido - y devuelto justo cuando importa.
Una semana de una vida cualquiera: qué dijiste, dónde lo dijiste y qué guardó Ethos. Nada que archivar, nada que migrar, ningún hábito nuevo que sostener - solo lo dijiste, una vez.
Una semana, guardada.
| cuándo | qué dijiste | dónde | qué guardó Ethos |
|---|---|---|---|
| lun 08:12 | una nota de voz sobre la reunión con el dueño | reunión jue 18h · "llevar la lista de marzo" | |
| lun 23:47 | una entrada tarde que casi no escribes | Diario | que la semana dura tuvo una hora buena adentro |
| mar 13:05 | "mueve el dentista, choca con la salida del cole" | reagendado vie 9am · la salida quedó intacta | |
| mié 19:30 | nada - estabas a mil | — | un aviso del cumpleaños de Mari. Dijiste todavía no. Esperó. |
| jue 21:18 | "¿por qué llego muerto todos los jueves?" | Chat | el patrón: cada jueves después de la reunión te saltas el almuerzo |
| sáb 10:02 | tres fotos y "guárdame esto en algún lado" | archivadas con las notas del depto, se encuentran con "la de los azulejos" | |
| dom 20:00 | nada dicho | Retro | tu semana, leída de vuelta: qué avanzó, qué esperó, qué importó |
Un pedido por WhatsApp. Una reunión movida, un borrador listo, un resumen de la mañana, una memoria recuperada - el agente, trabajando.
Ethos no espera a que lo llames. Un resumen por la mañana de lo que viene. Un aviso suave antes de eso que olvidarías. Un borrador ya esperando cuando te sientas. Nota los patrones, saca a la luz lo que importa y se mantiene un paso por delante todo el día.
Qué viene, qué se te pasó, qué importa - antes de que el día empiece a pedir.
Un "no te olvides" tranquilo, en el momento útil - no un muro de alertas.
El borrador, el resumen, la respuesta - esperando cuando llegas.
Le hablas a Ethos como le hablarías a tu amigo más agudo. Escucha, recuerda - y después lo hace de verdad.
Sin menús, sin configurar, sin nada que aprender. Dile a Ethos lo que quieres como lo dirías en voz alta - por mensaje, o por nota de voz sobre la marcha.
Pídelo con tus palabras
Ethos encuentra. Ethos agenda. Redacta el correo, reserva la hora, convierte un borrón de notas en un documento limpio. Un solo pedido, el trabajo hecho - y esperando tu sí.
Míralo hacerlo
Ethos recuerda. Trae la frase que escribiste en marzo, ata los hilos de tu semana y te entrega el patrón que se te habría pasado.
Mira lo que recuerda
Ethos llega a los lugares donde tu vida ya sucede. Saca a la luz lo que está enterrado, redacta por ti y lo ata todo - y la lista de conexiones sigue creciendo.
Lee tu semana; agenda y mueve tu tiempo.
Redacta el correo que le describes; lo manda con tu sí.
Trabaja con los archivos que le pasas, y los que crea.

Escribiste sobre tu papá tres veces esta semana - cada vez más liviano. Y el martes saliste a correr por primera vez en un mes. Algo se está soltando.
Cada noche, Ethos conecta en silencio lo que pasó - ánimos, personas, decisiones, cabos sueltos. Cada semana te lo devuelve: qué importó, qué se repitió, qué quizá quieras mirar. En las rachas buenas y en las difíciles.
Tu diario no solo guarda el mes - lo nota: el tema que vuelve una y otra vez, la persona que aparece en las semanas buenas.
Una reflexión breve escrita para ti - no un panel de métricas. Un párrafo que suena a que alguien prestó atención.
Ethos no solo ordena las semanas buenas. Cuando las cosas pesan, escucha, recuerda con cuidado y guarda a salvo lo que le cuentas.
Detrás de cada respuesta está todo lo que compone tus días - lo que escribes, tu semana, tus archivos, tu tiempo y las cosas que guardas cerca. Ethos lo sostiene todo, lo conecta y piensa contigo lo que significa.

Tus días en tus propias palabras - y Ethos te los lee de vuelta, más afilados.
Tus semanas y tus años, para que nada de lo que prometiste se te escape en silencio.
Recibos, fotos, documentos - a la vista justo cuando los necesitas.
Meses después, todavía sabe por qué lo decidiste - y te lo devuelve cuando importa.
A dónde se van tus horas de verdad - para que preguntes y por fin lo sepas.
Lo que guardas más cerca, detrás de una puerta que solo tú abres.
Ethos empieza preguntándote quién eres y cómo quieres que sea - y se vuelve más tuyo con cada conversación. Lo que tiene en mente sigue siendo tuyo: léelo, edítalo o bórralo cuando quieras.
Ethos te hace preguntas de verdad sobre cómo piensas, qué valoras y cómo quieres que te hable - y construye su personalidad con tus respuestas.
Personalidad, estilo, reglas de base, lo que sabe de ti - cada nota que Ethos tiene en mente está en una página, editable a mano.
Activa las formas de trabajar que quieras, y Ethos las lleva a cada conversación.
El poder sin confianza es una amenaza, no una función. Por eso Ethos solo ve lo que le permites, y todo lo que sale de tu mundo espera tu sí. Se mueve rápido. Tú mandas.

Ethos redacta, sugiere y deja todo listo - pero enviar, compartir y todo lo que sale de tu mundo te espera. Y lo que hace por su cuenta, siempre puedes deshacerlo.
Cada conexión la enciendes o la apagas tú. No se toca nada que no le hayas dado. Sin sorpresas detrás del telón.
Tu vida no es una mercancía. No alimenta anuncios. No es un producto que le vendamos a otro. Lo que guardas cerca, queda cerrado.
“Haceme un resumen de mi día antes de dormir”
Ethos existe porque quería un agente al que confiarle mi propia agenda, mi correo y mis mensajes - así que lo construí, y primero lo usé para mi propia vida. Todo lo que ves en esta página es el producto real: cada captura es Ethos tal como es, no un montaje.
El primer pedido es el más difícil - y es el único difícil. De ahí en adelante, Ethos te conoce, se adelanta a ti y ayuda a que tu vida tenga sentido.
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